Nunca imaginaria que llegaría algún día como aquel tan lleno de sabiduría.
Ella se presento, alguien la miro, se sorprendió y la abrazo.
La mire, me miro, sonreímos, y ya sabía que en ella algo se escondía.
Ella me siguió me hablo, y yo de pronto corrí.
Sabía que la volvería a ver, lo sabía, pero no ese día, sino en la vida.
Así fue rodeado de gente, ruidos, bolsas y escaparates, ella vi, le dije: Schii, schii!
Se paro, y enseguida miro. Sin rumbo, y sin partida, el camino seguimos juntos.
Poco a poco, piedra a piedra, y de charco en charco, empecé a saber con quién estaba a mi lado, fotografiando un perfecto cuadrado.
Personajes con vida, empiezan la partida, ayuda, ayuda, solo pedí, nada más comenzar.
Coincidencia, relojería, o tal vez una peluquería.
Como en una obra de teatro, con un escenario perfecto, bailo el agua del frio sambero.
Nuestras cabezas como bombas de relojería, de tanto pensar algún día explotaran.
Sentimientos de agudeza, voz dulce, ojos profundos, armonía y sabiduría.
Bellas cosas, realmente increíbles sonidos de violín y armónica suenan por todos nuestros pasos, cuando justamente llegamos a otro planeta, de diversas incertidumbres, extraño y con rapidez.
Ese planeta realmente me choco y entre en estado de Catarsis.
En el más profundo silencio, ella me saco de la oscuridad, con gran facilidad.
Pero realmente vi esa persona, estaría casi seguro que si, y si lo era, que hubiera pasado.
Nunca lo sabré, como tampoco sabré nunca, porque paso todo esto en este día.
Encontramos una fábrica de chocolate, fue una gran experiencia, disfrutamos sin parar de comer esos pequeños bombones rellenos de algo amarillo.
Si si, ahora lo sé, era ella, justamente era ella, me reiré de ella, y le diré que le vaya bonito!
Yo con tus nombres, tú con los míos, pasado lleno de caricias y amor, todo se unió.